LÁMPARAS DE SAL- Bellas y sanadoras

16 | 05 | 2020
LÁMPARAS DE SAL- Bellas y sanadoras

Las lámparas de sal se han ido popularizando los últimos años. Aunque están formadas por piedras de sal con una bombilla en su interior, son mucho más que una lámpara de luz tenue, ya que tienen efectos positivos para la salud de la persona, pues purifican el ambiente y relajan.

Las piedras de sal existen hace 250 millones de años, cuando los mares primarios cubrían la superficie del planeta. Allí, donde el agua tenía menos profundidad y donde el sol evaporó el agua, quedó la sal en forma de cristales de sal. Poco a poco, el viento las fue cubriendo de polvo y tierra y los movimientos terrestres los fueron tapando con piedras y rocas. Por eso, hoy se extrae la sal de las profundidades de la tierra en minas de muy difícil acceso. Esta sal natural cristalizada de las minas, al contrario de la sal extraída de los mares y océano, no está contaminada.


LOS BENEFICIOS DE ENCENDER UNA LÁMPARA DE SAL


Primero que todo, estas lámparas son un bello objeto de decoración y se pueden considerar una obra de arte natural. Crean un ambiente cálido y mágico por su colorido y la suavidad de su luz.

Además, ayudan a prevenir y controlar el estrés, cansancio, insomnio. De hecho, las lámparas de sal están indicadas para personas alérgicas y con problemas respiratorios, ya que neutralizan tanto los malos olores como el humo del tabaco y absorben el polvo, favoreciendo así nuestra calidad de vida.

En el Feng Shui son un elemento que transmite buen “chi” - energía y se pueden ubicar en zonas oscuras y zonas claves del Bagua - como en el área de fama para reforzar el elemento fuego.

También son utilizadas en la cromoterapia, ya que actúan a través de la luz y el color: las de tonos naranjas aumentan la creatividad y ganas de vivir, y las blancas aportan claridad mental y favorecen la concentración y vida interior.

La ionización es el beneficio más importante, puesto que la sal contiene casi todos los oligoelementos, en especial Yodo, de los que depende el buen funcionamiento del organismo. El Yodo enriquece el ambiente con iones negativos, equilibrando el exceso de iones positivos - perjudiciales para la salud.

La mayor concentración de iones negativos se encuentran en las altas montañas, bosques, cascadas y ríos y tienen efectos beneficiosos en nuestro organismo a nivel circulatorio, inmunitario (refuerzan las defensas), digestivo y respiratorio. Absorben el exceso de ondas electromagnéticas emitidas por la radio, TV, ordenadores, etc.

Uno de los expertos españoles en propiedades de los minerales, Ángel Aranda, explica que las lámparas de sal también ayudan a eliminar la negatividad del ambiente, y que cuando hay mucha tensión, discusiones, peleas, en una casa, aparece un charco de agua alrededor de la lámpara porque la sal transforma esas malas vibraciones en agua.

No se recomienda utilizar en lugares húmedos ni al aire libre.

MEDITACIÓN DE LUZ CON LA LÁMPARA DE SAL


- Tómese al menos 20 minutos de tiempo y siga los pasos indicados en un ambiente de tranquilidad y silencio.

- Relájese y siéntese con la espalda recta en una silla y coloque la lámpara de cristal de sal delante de usted.- Enciéndala.

- Mire la luz y olvídese de todo lo que le rodea. Si nota que se va a distraer, concentre su atención en la luz y deje que ésta penetre en su cuerpo y en su mente.- Cierre los ojos y sienta el calor y la luz en su pecho.

- Deje que la luz le invada poco a poco hasta notarla en el plexo solar y en la cavidad abdominal.

- Si lo desea, ya puede abrir los ojos de vez en cuando para que penetre más luz en su interior.

- Sentirá como llega hasta sus brazos, sus caderas y sus piernas, descendiendo hasta los dedos de sus pies.

- Deje ahora que la luz suba hasta su nuca y disfrute de la sensación de estar lleno de luz.

- Piense en las personas con quienes desearía compartir estos momentos de meditación y relajación y expanda su conciencia con un sentimiento de amor.

- Poco a poco, muy lentamente, vaya notando cómo la luz se disuelve en su interior.

- Abra los ojos y continúe todavía durante unos instantes contemplando la luz de la lámpara.